Su ser...

Y al ver sus ojos por primera vez...
Comprendí que yo era un alma vagabunda perdida, sin algún indicio de lo que era el amor en si, su mirada la misma entrada al infierno y al cielo en fracción de segundos ; cada fibra de su ser, su olor, su piel, su boca, su sonrisa. Su ser dicta la verdad de lo que es y lo que no es.
Su caracter...
Cada abrazo hace que el instante se sienta como si cada partícula del espacio que compartimos, se condensara e hiciera que el momento fuese eterno.

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